Estudiantes y docente colaborando en un proyecto de robótica educativa

Castilla-La Mancha refuerza su red de dinamizadores digitales con IA responsable, programación y robótica para el curso 2026-2027

Castilla-La Mancha ha definido las principales líneas de actuación de su Red de Dinamizadores y Dinamizadoras de Transformación Digital y Robótica para el curso 2026-2027. El programa mantendrá el acompañamiento a los centros, el desarrollo de competencia digital educativa, la integración de programación y robótica y el apoyo a las iniciativas de la Consejería de Educación. Como novedad relevante, reforzará el asesoramiento sobre buenas prácticas para un uso responsable, seguro y educativo de la inteligencia artificial.

La reunión de planificación se celebró el 19 de septiembre y sitúa a la red DTDR como una capa de apoyo entre la estrategia tecnológica regional y los centros educativos. Este modelo intenta resolver un problema habitual: desplegar herramientas y programas sin dejar a cada colegio o instituto solo ante decisiones técnicas, pedagógicas y de seguridad.

El curso 2026-2027 servirá para comprobar si una red de acompañamiento territorial puede ayudar a que la IA se incorpore con criterios homogéneos y sin convertir cada centro en un laboratorio independiente.

Una red de acompañamiento a los centros

Los dinamizadores actúan como referencia para equipos docentes y directivos.

Su función no es sustituir al profesorado, sino apoyar decisiones y resolver dudas.

La proximidad permite adaptar orientación al contexto de cada centro.

Competencia digital educativa

La red seguirá trabajando sobre habilidades digitales de docentes y alumnado.

La competencia incluye crear, comunicar, proteger datos y evaluar información.

La IA añade nuevas necesidades de verificación.

Programación

Aprender lógica y programación ayuda a comprender cómo funcionan los sistemas digitales.

No todos los estudiantes necesitan convertirse en desarrolladores.

El objetivo puede ser desarrollar pensamiento computacional.

Robótica educativa

La robótica permite trabajar programación sobre objetos físicos.

Los proyectos pueden conectar matemáticas, ciencia y tecnología.

La evaluación debe centrarse en aprendizaje y no solo en montar dispositivos.

IA responsable como nueva línea

El Gobierno regional ha anunciado que reforzará asesoramiento sobre buenas prácticas.

La formación debería explicar privacidad, fiabilidad, sesgos y propiedad intelectual.

Un uso responsable necesita reglas comprensibles para alumnado y docentes.

IA segura

Los centros deben distinguir herramientas autorizadas y servicios de consumo.

No debería introducirse información personal en plataformas no evaluadas.

Las cuentas educativas requieren controles de acceso.

IA educativa

Los modelos pueden apoyar explicación, generación de ejercicios o accesibilidad.

La herramienta debe mantenerse subordinada al objetivo pedagógico.

El criterio docente sigue siendo responsable de la actividad.

Formación por perfiles

Un equipo directivo necesita gobernanza y contratación.

Un docente necesita usos didácticos y evaluación.

Un coordinador tecnológico necesita seguridad e integración.

Guías simples

Las buenas prácticas deberían traducirse a listas de decisiones.

Documentos excesivamente largos pueden no utilizarse.

Ejemplos de situaciones reales ayudan a aplicar reglas.

Prompts y verificación

Enseñar a escribir instrucciones es útil, pero insuficiente.

Los usuarios deben comprobar afirmaciones y fuentes.

La IA puede producir errores convincentes.

Evaluación académica

Los centros tendrán que adaptar tareas cuando la IA puede generar respuestas.

Los trabajos pueden incluir proceso, borradores y defensa oral.

El objetivo es medir aprendizaje real.

Autoría

El alumnado necesita saber cuándo declarar el uso de IA.

Las reglas deberían diferenciar apoyo, corrección y generación sustancial.

La transparencia evita conflictos posteriores.

Protección de menores

Las plataformas pueden recoger conversaciones y perfiles.

Los centros deben revisar edad mínima y condiciones.

El Encuentro Ibérico de Protección de Datos incluyó la protección de menores como prioridad.

Contenido sintético

Los estudiantes necesitan reconocer imágenes, audio y vídeo generados.

Las pautas europeas sobre deepfakes pueden servir de referencia.

La alfabetización mediática debe actualizarse.

Ciberseguridad

Las cuentas escolares son objetivos de phishing.

La formación debe incluir contraseñas, MFA y fraude.

La seguridad es parte de la competencia digital.

Dispositivos compartidos

Los centros gestionan ordenadores y tabletas utilizados por muchas personas.

Las sesiones deben cerrarse y los datos locales minimizarse.

La gestión central facilita actualizaciones.

Inventario tecnológico

Los centros necesitan saber qué equipos y aplicaciones utilizan.

El inventario ayuda a planificar renovación.

También facilita respuesta a vulnerabilidades.

Soporte técnico

Los dinamizadores pueden orientar, pero no sustituir un servicio de mantenimiento.

La estrategia necesita canales técnicos claros.

El profesorado no debería resolver averías como tarea ordinaria.

Comunidades de práctica

Los dinamizadores pueden compartir experiencias entre centros.

Una solución probada puede reutilizarse.

Documentar errores evita repetirlos.

Repositorio de recursos

Las guías, actividades y materiales pueden centralizarse.

Cada recurso debería indicar fecha y nivel.

La actualización es esencial en IA.

Recursos educativos abiertos

Las licencias abiertas facilitan adaptación.

Los docentes pueden reutilizar materiales.

La atribución y versión deben quedar claras.

Accesibilidad

Los contenidos digitales deben funcionar con tecnologías de apoyo.

Las herramientas de IA pueden mejorar accesibilidad, pero necesitan revisión.

Las pruebas deben incluir usuarios con necesidades diversas.

Brecha territorial

Castilla-La Mancha tiene una geografía amplia y centros rurales.

La red de dinamizadores puede reducir diferencias de acceso a apoyo.

La cobertura debe medirse por territorio.

Conectividad

La programación y servicios cloud dependen de redes fiables.

Los centros con peor conexión necesitan alternativas.

La estrategia no debe asumir condiciones homogéneas.

Formación docente continua

Una sesión puntual no basta.

Los contenidos deben evolucionar cada curso.

La red puede detectar nuevas necesidades.

Microformaciones

Sesiones cortas sobre problemas concretos pueden ser más útiles que cursos largos.

Por ejemplo, privacidad en IA o evaluación de fuentes.

Los dinamizadores pueden ofrecer apoyo contextual.

Equipos directivos

La dirección necesita criterios para aprobar herramientas.

Debe conocer costes, datos y soporte.

La gobernanza no puede quedar únicamente en el coordinador TIC.

Plan de centro

Las decisiones digitales pueden incorporarse a la planificación.

Esto evita usos aislados por docente.

El centro puede definir herramientas, objetivos y responsables.

Indicadores de uso

La región puede medir cuántos centros reciben apoyo.

También cuántas prácticas se implantan.

La actividad de la red necesita traducirse a resultados.

Indicadores de competencia

Evaluaciones antes y después pueden medir aprendizaje.

La autoevaluación aporta percepción, pero conviene combinarla con tareas.

Los datos agregados permiten detectar necesidades.

Indicadores de IA

Puede registrarse número de casos, incidencias y herramientas aprobadas.

La calidad es más importante que el volumen.

Un uso menor pero bien integrado puede aportar más valor.

Evitar shadow AI

Si no existen reglas, docentes y alumnado pueden utilizar herramientas por su cuenta.

Ofrecer alternativas autorizadas reduce uso invisible.

La consulta debe ser sencilla.

Contratación

Las plataformas educativas pueden generar dependencia.

Los contratos deben prever exportación y continuidad.

La CNMC ha destacado la relevancia de portabilidad.

Interoperabilidad

Los datos académicos deberían moverse entre sistemas autorizados.

APIs y formatos estándar reducen trabajo manual.

Los centros no deberían quedar atrapados en una única plataforma.

Relación con políticas nacionales

El Plan IA360 refuerza formación y adopción responsable.

Las redes educativas regionales pueden traducir estos principios a centros.

La coordinación reduce duplicidades.

Una capa humana entre estrategia y aula

La principal fortaleza del modelo DTDR es disponer de personas que acompañan.

Las guías por sí solas no resuelven dudas contextuales.

El reto será dotar a la red de tiempo y formación suficiente.

Fuente oficial

El Gobierno de Castilla-La Mancha publicó el 19 de septiembre la nota sobre las líneas 2026-2027 de la Red DTDR, también recogida en el Portal de Educación regional.

El curso permitirá comprobar si la red consigue que la IA se adopte con criterios compartidos y si el acompañamiento reduce diferencias entre centros con distinta capacidad tecnológica.

Mapa de necesidades por centro

La red DTDR puede registrar qué centros necesitan apoyo en conectividad, programación, seguridad, robótica o IA. Un mapa actualizado permite priorizar visitas y evitar ofrecer la misma formación a organizaciones con niveles muy diferentes.

Los datos deben utilizarse para planificación y no para elaborar rankings simplistas entre centros.

Protocolo para aprobar herramientas

Antes de utilizar una aplicación con alumnado, el centro debería conocer proveedor, datos recogidos, edad mínima, publicidad, accesibilidad y posibilidad de borrar cuentas. Una ficha regional común reduciría trabajo repetido.

Los dinamizadores pueden ayudar a interpretar la evaluación sin asumir la responsabilidad jurídica de cada centro.

Entornos de prueba con cuentas educativas

Las nuevas herramientas deberían probarse con información ficticia antes de conectarlas a plataformas reales. Esto permite comprobar permisos, funciones y mensajes sin exponer datos de alumnado.

Una vez validada la prueba, el despliegue puede comenzar en grupos pequeños antes de extenderse.

Programación con proyectos locales

La robótica y la programación ganan sentido cuando resuelven problemas cercanos: medir temperatura del aula, automatizar un pequeño invernadero o analizar consumo energético.

Estos proyectos permiten trabajar datos, sensores y pensamiento crítico de forma integrada.

Robótica inclusiva

Las actividades deberían diseñarse para que participe alumnado con diferentes capacidades. Interfaces alternativas, trabajo por equipos y materiales adaptados evitan que la tecnología cree nuevas barreras.

La accesibilidad puede incorporarse como criterio de los propios proyectos.

IA para preparación docente

Los profesores pueden utilizar asistentes para crear borradores de actividades, adaptar niveles de lectura o generar preguntas. La formación debe insistir en revisar contenido y no introducir datos personales de alumnos.

Compartir plantillas entre docentes reduce tiempo y ayuda a identificar usos que realmente aportan valor.

IA para atención a la diversidad

Las herramientas pueden ayudar a transformar formatos, resumir o generar apoyos, pero no sustituyen la evaluación profesional de necesidades educativas. Los resultados deben revisarse antes de utilizarse con alumnado.

Los dinamizadores pueden recopilar experiencias y advertencias específicas de este ámbito.

Uso de cuentas personales

Una práctica a evitar es que estudiantes utilicen cuentas privadas para actividades obligatorias sin una evaluación previa del servicio. Las plataformas corporativas o educativas permiten mayor control sobre datos y ciclo de vida.

La política regional puede ofrecer alternativas para que ningún alumno tenga que registrarse en servicios de consumo por obligación.

Gestión de dispositivos

La robótica y la programación generan una flota de portátiles, placas y kits. Etiquetar, inventariar y actualizar estos equipos evita pérdidas y vulnerabilidades.

Los centros pueden mantener un responsable y un calendario de revisión sencillo.

Materiales reutilizables entre provincias

Los dinamizadores pueden documentar talleres que funcionen bien y publicarlos en un repositorio regional. Cada material debería incluir requisitos, duración, edad recomendada y resultados esperados.

Esta biblioteca reduce la necesidad de diseñar la misma actividad desde cero.

Mentoría entre centros

Los colegios o institutos con mayor madurez pueden compartir prácticas con otros. El intercambio entre docentes suele ser más efectivo cuando incluye ejemplos, materiales y tiempo para preguntas.

La red DTDR puede organizar estas parejas o comunidades temáticas.

Evaluación anual de la red

Al final del curso, Castilla-La Mancha puede medir solicitudes atendidas, tiempos de respuesta, prácticas implantadas y evolución de competencia digital. Una encuesta cualitativa permitiría identificar barreras que no aparecen en las cifras.

Los resultados deberían utilizarse para ajustar distribución de dinamizadores y contenidos del siguiente curso.

Protocolos ante errores de IA en el aula

Si una herramienta produce información falsa, lenguaje inapropiado o una recomendación problemática, el docente necesita saber dónde reportarlo y qué hacer mientras se revisa. Un protocolo regional puede distinguir incidentes pedagógicos, de privacidad y de seguridad.

Registrar estos casos ayuda a decidir si una herramienta sigue siendo adecuada para uso educativo.

Evaluación de proveedores antes de renovar

Las licencias educativas suelen renovarse por cursos. Antes de cada renovación pueden revisarse uso real, incidencias, accesibilidad y cambios de condiciones.

Esta evaluación evita mantener aplicaciones que apenas se utilizan o que han cambiado su política de datos.

Participación del alumnado

Los estudiantes pueden aportar información sobre qué herramientas resultan comprensibles y dónde aparecen problemas. Encuestas y grupos de prueba permiten mejorar actividades sin delegar en ellos decisiones de seguridad o contratación.

La red de dinamizadores puede sistematizar este feedback y compartir patrones entre centros.

Coordinación con inspección y orientación

La transformación digital afecta convivencia, evaluación y atención a la diversidad. Los dinamizadores deberían disponer de canales para escalar dudas a inspección educativa, orientación o protección de datos cuando el problema supera el ámbito técnico.

Esta coordinación evita respuestas contradictorias dentro de la misma red pública.

Un repositorio de dudas frecuentes

La red DTDR puede registrar preguntas recurrentes sobre privacidad, cuentas, IA o robótica y publicar respuestas validadas. Esta base reduce consultas repetidas y garantiza criterios más homogéneos entre provincias.

Las respuestas deberían indicar fecha de revisión para evitar que una pauta obsoleta siga utilizándose.

Calendario territorial de apoyo

La Consejería puede publicar visitas, talleres y sesiones de la red DTDR por provincia. Un calendario visible ayuda a los centros a solicitar apoyo con antelación y permite comprobar que la cobertura llega también a zonas rurales.

Fotografía: Vanessa Loring / Pexels.

Scroll al inicio