Estudiantes utilizando ordenadores y recursos digitales en un aula

Navarra destina 848.852 euros a llevar una Semana de la IA y recursos abiertos a sus centros educativos

El Gobierno de Navarra ha formalizado un encargo de 848.852 euros, IVA excluido, para desarrollar durante el curso 2026-2027 una Semana de la Inteligencia Artificial en centros educativos públicos y producir Recursos Educativos Abiertos que permitan escalar la experiencia. El encargo, publicado el 11 de septiembre, se dirige a Navarra de Servicios y Tecnologías S.A. y cuenta con cofinanciación del Fondo Social Europeo Plus 2021-2027.

La iniciativa destaca porque no se limita a organizar una campaña puntual. El objeto oficial incluye expresamente la creación de materiales reutilizables para extender la experiencia a más centros, una decisión que puede convertir una actividad de sensibilización en infraestructura educativa compartida.

La información publicada no detalla en el anuncio el número de centros participantes ni un catálogo cerrado de actividades. Por tanto, el dato confirmado es el alcance del encargo: Semana de la IA, producción de recursos abiertos y capacidad de escalado dentro de la red educativa dependiente del Departamento de Educación.

848.852 euros para el curso 2026-2027

El encargo tiene un importe de 848.852 euros sin IVA. La entidad encargada es Navarra de Servicios y Tecnologías S.A., empresa pública con experiencia tecnológica y educativa vinculada a la Comunidad Foral.

La ficha de contratación justifica el encargo por la especialidad técnica de los trabajos y la disponibilidad de la entidad instrumental. También indica la participación del Fondo Social Europeo Plus.

Este modelo permite tratar la iniciativa como un proyecto de política pública y no únicamente como una compra aislada de formación.

La Semana de la IA como punto de entrada

Una semana temática puede servir para introducir conceptos, herramientas y debates en un formato concentrado. Sin embargo, su impacto depende de lo que permanezca después.

La decisión de acompañarla con Recursos Educativos Abiertos es relevante precisamente por eso. Los materiales pueden reutilizarse en otros momentos del curso, adaptarse a distintos niveles y circular entre centros.

La transformación digital educativa necesita este tipo de continuidad para evitar que la innovación se limite a actividades puntuales.

Recursos Educativos Abiertos para escalar

Los Recursos Educativos Abiertos permiten reutilizar, adaptar y compartir materiales bajo condiciones que facilitan su distribución. En un programa público, esto puede reducir duplicación y aumentar el retorno de la inversión inicial.

Un recurso bien diseñado debería incluir objetivos, instrucciones, materiales, criterios de evaluación y orientaciones sobre riesgos o privacidad cuando interviene IA.

El enfoque conecta con otras iniciativas públicas que buscan compartir conocimiento de forma reutilizable, como la estrategia europea de código abierto y reutilización en las Administraciones.

La IA educativa necesita reglas antes que entusiasmo

La incorporación de herramientas generativas en centros plantea preguntas sobre privacidad, autoría, evaluación, sesgos y protección de menores. Por eso una iniciativa pública debe incluir criterios de uso y no limitarse a mostrar aplicaciones.

Los docentes necesitan saber qué servicios están autorizados, qué datos pueden introducirse y qué actividades admiten asistencia de IA.

La reciente tendencia hacia marcos de IA responsable en el sector público refuerza la idea de que la adopción debe ir acompañada de gobernanza.

Formación docente como condición de escalado

Los materiales por sí solos no garantizan un buen uso. El profesorado necesita contexto pedagógico y capacidad para detectar respuestas incorrectas o usos que no aportan aprendizaje.

La formación debería diferenciar entre herramientas para preparar clases, apoyo al alumnado, creación de contenidos y automatización de tareas. Cada uso plantea riesgos distintos.

También conviene trabajar con ejemplos reales por materias en lugar de ofrecer únicamente explicaciones genéricas sobre cómo funciona la tecnología.

La evaluación cambia cuando el alumnado usa IA

Los modelos generativos permiten producir textos, código, imágenes y resúmenes con facilidad. Esto obliga a revisar actividades que antes podían utilizarse como evidencia directa de aprendizaje.

Una respuesta no pasa necesariamente por prohibir. Es posible combinar trabajos con defensa oral, versiones intermedias, reflexión sobre fuentes y actividades realizadas en aula.

Los recursos abiertos del programa navarro podrían ser especialmente útiles si incluyen modelos de evaluación adaptados a esta nueva realidad.

Protección de datos y cuentas de menores

En educación pública, el uso de servicios externos requiere una atención especial a la privacidad. La creación de cuentas por menores, el envío de información a plataformas y las condiciones de entrenamiento de modelos deben evaluarse antes de incorporar una herramienta.

Las soluciones institucionales o configuraciones centralizadas pueden reducir el riesgo frente a la adopción informal por cada aula.

La minimización de datos debe ser una regla básica: una actividad educativa no debería exigir información personal que no sea necesaria para alcanzar su objetivo.

Alfabetización en IA y pensamiento crítico

La competencia digital ya no consiste solo en utilizar programas. El alumnado debe aprender a evaluar resultados, verificar fuentes y comprender que una respuesta fluida puede contener errores.

La IA también plantea cuestiones sobre propiedad intelectual, manipulación de contenido y desinformación. Estas dimensiones deberían formar parte de la alfabetización.

Europa está reforzando la transparencia sobre contenidos generados por IA, como explicamos al analizar las nuevas pautas para contenido sintético y deepfakes.

Evitar una brecha entre centros

Sin una política común, los centros con más capacidad técnica pueden avanzar mucho más rápido que otros. Los recursos compartidos ayudan a reducir esa desigualdad.

El escalado debería considerar conectividad, dispositivos, formación y apoyo. Introducir una herramienta sin resolver esas condiciones puede aumentar diferencias.

Una estrategia pública debe medir no solo cuántos centros participan, sino si todos tienen capacidad de aprovechar los materiales.

Recursos abiertos frente a dependencia de plataforma

Un contenido educativo que solo funciona dentro de una herramienta concreta puede quedar inutilizable si cambian las condiciones comerciales o la aplicación desaparece.

Los Recursos Educativos Abiertos deberían utilizar formatos exportables y metodologías que permitan sustituir herramientas.

Ese criterio protege la inversión pública y facilita mantener actividades aunque cambie el proveedor tecnológico.

La oportunidad de crear un repositorio vivo

Los materiales pueden organizarse en un repositorio donde los docentes encuentren actividades por edad, materia, objetivo y nivel de complejidad.

Un sistema de versiones permitiría actualizar ejemplos cuando cambien las herramientas o aparezcan nuevas obligaciones.

La reutilización mejora todavía más si los centros pueden aportar adaptaciones y documentar qué actividades han funcionado.

Cómo medir el impacto real

El éxito no debería medirse únicamente por asistencia a la Semana de la IA. También conviene observar uso posterior de los recursos, formación docente, participación de centros y resultados pedagógicos.

Indicadores de incidencias, dudas de privacidad y herramientas descartadas también aportan información valiosa.

La evaluación permite saber qué materiales merecen escalarse y cuáles necesitan revisión.

La IA como herramienta, no como objetivo educativo

Una actividad debería partir de una necesidad pedagógica. Introducir IA porque es novedosa puede añadir complejidad sin mejorar aprendizaje.

Los mejores casos serán aquellos donde la tecnología permita practicar, personalizar, explorar o crear de formas que antes eran difíciles.

El programa debería facilitar que los docentes comparen una actividad con y sin IA y decidan cuándo la herramienta aporta valor real.

Gobernanza para herramientas cambiantes

Los modelos y condiciones de servicio cambian rápidamente. Una herramienta autorizada hoy puede modificar su política de datos o introducir nuevas funciones.

La Administración necesita un proceso para revisar servicios, comunicar cambios y retirar recomendaciones cuando dejan de ser adecuadas.

Los materiales abiertos deberían separar principios pedagógicos de instrucciones demasiado ligadas a una versión concreta.

Relación con otras políticas de digitalización educativa

La iniciativa navarra se suma a movimientos similares en otras comunidades. Castilla-La Mancha, por ejemplo, ha reforzado el acompañamiento a centros mediante una red de dinamizadores que incorpora IA responsable.

La comparación de experiencias puede ayudar a evitar duplicaciones y compartir recursos entre Administraciones.

Este tipo de cooperación encaja con la lógica de servicios públicos digitales reutilizables que promueve GovStack, aunque el ámbito educativo requiera componentes específicos.

FSE+ como apoyo a capacidades digitales

El Fondo Social Europeo Plus está orientado a empleo, educación, inclusión y capacidades. La cofinanciación de la Semana de la IA sitúa la iniciativa dentro de una política de competencias y no solo de adquisición tecnológica.

Esto refuerza la importancia de medir resultados formativos. La inversión debe producir capacidades que permanezcan después del proyecto.

La documentación y reutilización de materiales puede multiplicar ese retorno.

Qué no está confirmado en el anuncio

La ficha oficial no detalla el número final de centros, sesiones, alumnos o docentes. Tampoco especifica qué modelos o herramientas concretas se utilizarán.

Por eso no es correcto atribuir al programa una plataforma única ni asumir un despliegue masivo de licencias. El alcance confirmado es el desarrollo de la Semana y la producción de recursos abiertos para su escalado.

Fuente oficial

El encargo fue publicado el 11 de septiembre en el Portal de Contratación de Navarra. El documento identifica al Departamento de Educación como órgano responsable, a Navarra de Servicios y Tecnologías S.A. como entidad encargada y fija un importe de 848.852 euros sin IVA.

La combinación de actividad temática y Recursos Educativos Abiertos hace que el proyecto sea especialmente relevante. Si los materiales se diseñan con calidad y pueden reutilizarse, la inversión no se agota en una semana: puede convertirse en una base común para introducir IA con criterios pedagógicos, de seguridad y de igualdad entre centros.

La experiencia previa da una base para escalar

Navarra ya había probado durante 2026 una Semana de la IA en 37 centros educativos, con más de 2.000 estudiantes participantes según la información publicada por el Gobierno foral. El nuevo encargo permite pasar de una experiencia acotada a un modelo pensado explícitamente para crecer mediante materiales reutilizables.

Esa transición es importante porque permite incorporar lo aprendido en la primera edición: qué actividades resultaron comprensibles, qué necesidades expresaron los docentes y qué apoyos fueron necesarios.

El escalado debería conservar esa lógica de evaluación para evitar que aumentar cobertura reduzca calidad pedagógica.

Un centro de recursos digitales como infraestructura de apoyo

Navarra creó en 2026 CRIksNOVA, un centro de recursos para la innovación y transformación digital educativa con personal especializado. Esta estructura puede complementar el proyecto ofreciendo acompañamiento y continuidad.

Los recursos abiertos tienen más valor cuando existe un equipo capaz de actualizar, ordenar y contextualizar materiales. Sin mantenimiento, los ejemplos sobre IA pueden quedar obsoletos con rapidez.

La combinación de repositorio, formación y acompañamiento permite que los centros no dependan únicamente de iniciativas individuales de docentes especialmente motivados.

Más de 1.300 formaciones docentes certificadas en IA

El Gobierno de Navarra había comunicado también más de 1.300 certificaciones de formación docente vinculadas a inteligencia artificial y una inversión superior a 2,5 millones de euros en pensamiento computacional, robótica e IA educativa. El nuevo programa se inserta por tanto en una estrategia más amplia.

Esta base de capacitación puede facilitar que los Recursos Educativos Abiertos no se utilicen como simples fichas aisladas, sino dentro de prácticas pedagógicas conocidas por el profesorado.

La siguiente fase debería medir qué formación se traduce realmente en actividades de aula y qué perfiles necesitan apoyo adicional.

Una política de uso común para todos los centros

El escalado de IA educativa requiere criterios homogéneos sobre privacidad, autoría, evaluación y herramientas autorizadas. Sin una política común, dos centros pueden aplicar reglas muy diferentes ante situaciones similares.

La Administración puede definir principios mínimos y permitir que cada centro los adapte a su proyecto educativo. Debe quedar claro qué datos no pueden introducirse, cómo se informa a familias y cómo se documenta el uso en actividades evaluables.

Los materiales del encargo son una oportunidad para integrar estas reglas dentro de ejemplos prácticos.

Evaluar calidad, no solo cobertura

Además del número de centros y participantes, conviene medir si el alumnado mejora su capacidad para verificar respuestas, identificar contenido sintético y utilizar IA con criterio. En docentes, puede evaluarse confianza para diseñar actividades y gestionar riesgos.

Las métricas de aprendizaje pueden combinar encuestas, rúbricas, productos creados y seguimiento posterior. Así se evita que una semana temática genere mucha actividad sin dejar competencias duraderas.

El valor público del proyecto estará en demostrar que los recursos abiertos permiten repetir y mejorar experiencias, no únicamente en producir un volumen elevado de materiales.

Escalar sin obligar a una única herramienta

Los recursos deberían formular objetivos de aprendizaje que puedan realizarse con distintas plataformas. Esto protege a los centros frente a cambios de condiciones, disponibilidad o licencias.

Cuando una actividad dependa de una función específica, conviene documentar alternativas y requisitos mínimos. De ese modo el conocimiento pedagógico permanece aunque el proveedor cambie.

La neutralidad tecnológica resulta especialmente importante en proyectos financiados con fondos públicos y diseñados para reutilizarse durante varios cursos.

Fotografía: Joaquin Reyes Ramos / Pexels.

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