Navarra celebrará del 19 al 23 de octubre la cuarta edición de su Semana de la Inteligencia Artificial, una iniciativa impulsada por el Departamento de Universidad, Innovación y Transformación Digital del Gobierno foral y organizada por la Cátedra Tracasa de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad Pública de Navarra. El programa incluirá más de diez actividades entre talleres, concursos, charlas divulgativas, sesiones de investigación y un desafío dirigido a estudiantes de la UPNA.
La presentación se realizó el 22 de septiembre y confirma la consolidación de un formato que combina divulgación general, formación y conexión con el ecosistema científico. Las actividades se repartirán entre el campus de Arrosadía, el Palacio del Condestable, la Biblioteca de Navarra y la Filmoteca.
La Semana de la IA llega en un momento en el que la conversación pública ha cambiado. Ya no basta con explicar qué es un modelo generativo: ciudadanos, empresas y administraciones necesitan aprender a evaluar resultados, proteger datos y decidir cuándo estas herramientas aportan valor.
Del 19 al 23 de octubre
La concentración de actividades en cinco días permite crear una agenda común y atraer públicos diferentes.
El reto será mantener continuidad después de la semana.
Las personas que descubran un caso de uso deberían tener acceso a recursos y comunidades para seguir aprendiendo.
Más de diez actividades
El programa mezcla formatos cortos y participativos.
Los talleres permiten practicar, las charlas contextualizan y los concursos generan experimentación.
La diversidad es útil porque no todos los participantes tienen el mismo nivel.
La Cátedra Tracasa y la UPNA
La organización universitaria aporta una conexión directa con investigación y formación superior.
La Cátedra puede traducir avances científicos a contenidos comprensibles.
También puede utilizar la semana para detectar nuevas preguntas de investigación aplicada.
Un espacio específico para investigación
La agenda incluye actividades dedicadas a mostrar trabajos y líneas científicas.
Esto ayuda a diferenciar investigación real de demostraciones comerciales.
La sociedad necesita conocer no solo productos terminados, sino cómo se evalúan y qué incertidumbres existen.
Desafío para estudiantes de la UPNA
El reto universitario permite trabajar con problemas concretos.
Los equipos pueden combinar perfiles técnicos y de otras disciplinas.
La IA necesita conocimiento del dominio además de capacidad de programación.
Formar más allá del prompt
La alfabetización en IA debería incluir verificación, privacidad, propiedad intelectual y seguridad.
Aprender una lista de prompts tiene una vida útil corta.
Comprender cómo evaluar una salida sigue siendo útil aunque cambie la herramienta.
Relación con el Plan IA360
España ha presentado recientemente el Plan IA360, que incorpora adopción responsable, infraestructura y capacitación.
Las iniciativas regionales pueden traducir esos objetivos a públicos locales.
La coordinación evita que cada territorio cree materiales desde cero.
IA para ciudadanos
La divulgación debería explicar qué datos recopilan las herramientas, cómo detectar errores y cómo reconocer contenido sintético.
Estas competencias empiezan a ser tan relevantes como saber utilizar un navegador o una hoja de cálculo.
La formación debe adaptarse a edades y niveles.
IA para empresas
Las pymes necesitan casos prácticos y criterios de retorno.
Navarra acaba de recibir financiación para tres proyectos empresariales mediante RedIA y RedIA Salud.
La semana puede acercar estas experiencias a empresas que aún están en fases iniciales.
IA para el sector público
Los empleados públicos también necesitan formación sobre herramientas autorizadas, datos y revisión de resultados.
La experiencia de Aragón con sesiones internas de IA muestra la importancia de combinar formación y gobernanza.
Una actividad abierta puede complementar itinerarios internos más específicos.
Jóvenes y pensamiento crítico
Los estudiantes utilizan IA en tareas académicas, programación y creación de contenido.
La formación debe enseñar cuándo citar, cómo verificar y cómo conservar aprendizaje propio.
El objetivo no es prohibir, sino desarrollar criterio.
Docentes y evaluación
Las herramientas generativas obligan a revisar métodos de evaluación.
Los docentes pueden combinar trabajos, defensa oral y procesos de seguimiento.
La IA también puede utilizarse para preparar materiales, siempre con revisión.
Investigadores y reproducibilidad
Los modelos utilizados en investigación deben documentar versión, parámetros y fuentes.
Una actualización del proveedor puede cambiar resultados.
La reproducibilidad exige registrar estas dependencias.
Protección de datos
Los talleres deben incluir ejemplos sobre información que no debería introducirse en servicios abiertos.
El Encuentro Ibérico de Protección de Datos ha puesto de relieve la creciente conexión entre IA y privacidad.
La alfabetización debe trasladar estas obligaciones al uso diario.
Contenido sintético
La capacidad de crear imágenes, audio y vídeo realista plantea retos de verificación.
Los participantes pueden aprender a revisar procedencia y contexto.
Las pautas europeas sobre etiquetado de contenido sintético ofrecen un marco relevante.
Seguridad frente a ingeniería social
La IA permite producir mensajes de fraude más convincentes.
La formación debería combinar habilidades de uso con ciberseguridad.
Identificar urgencia artificial, enlaces sospechosos y solicitudes inusuales sigue siendo esencial.
Herramientas autorizadas
Las organizaciones pueden elaborar listas simples de aplicaciones permitidas.
Los usuarios necesitan saber qué tipo de información puede procesarse en cada una.
Una política que nadie entiende termina siendo ignorada.
Accesibilidad
Los eventos deben garantizar materiales accesibles y alternativas para distintos públicos.
Subtítulos, contraste y documentación digital mejoran participación.
La IA también puede apoyar accesibilidad, aunque sus resultados necesitan revisión.
Divulgación en la Biblioteca y la Filmoteca
Utilizar espacios culturales amplía el público más allá del campus.
La IA afecta a creación, patrimonio y consumo de información.
La Filmoteca puede ofrecer un contexto especialmente útil para hablar de contenido sintético y derechos.
El Palacio del Condestable como espacio ciudadano
La distribución de sedes acerca la actividad a distintos perfiles.
La descentralización física puede aumentar participación.
La programación debería explicar claramente qué nivel requiere cada sesión.
Medir asistencia no es suficiente
El número de participantes sirve para conocer alcance.
La evaluación puede medir también aprendizaje, intención de uso y cambios posteriores.
Una encuesta a tres meses daría información sobre transferencia.
Publicar materiales después del evento
Las presentaciones, guías y ejercicios pueden convertirse en recursos abiertos.
Esto multiplica el impacto más allá de quienes asistieron.
Los materiales deberían indicar fecha y versión para evitar obsolescencia.
Crear una biblioteca de casos navarros
Empresas, administraciones y universidad pueden documentar casos desarrollados en Navarra.
Los ejemplos locales suelen ser más útiles que demostraciones genéricas.
Incluir problemas y resultados negativos también aporta aprendizaje.
Conectar con la Semana de IA educativa
El Gobierno de Navarra publicó además un encargo de 848.852 euros para desarrollar la Semana de la IA en centros educativos durante el curso 2026-2027 y producir recursos educativos abiertos.
Esta actuación crea una línea específica para educación reglada.
Coordinar ambos programas puede evitar duplicidad de contenidos.
Recursos Educativos Abiertos
La producción de materiales reutilizables permite que centros adapten actividades.
Las licencias deben quedar claras.
Los recursos pueden actualizarse cada curso a medida que cambian herramientas.
Un ecosistema de capacitación
La cuarta Semana de la IA se suma a ayudas empresariales, formación educativa y proyectos públicos.
La oportunidad está en conectar esas piezas.
Una estrategia coordinada puede ofrecer itinerarios para estudiantes, profesionales, pymes y empleados públicos.
Evitar la fascinación tecnológica
Los eventos de IA pueden centrarse demasiado en demostraciones sorprendentes.
La programación debería reservar espacio para límites, errores y costes.
El pensamiento crítico es parte de una adopción madura.
IA y empleo
La formación puede explicar qué tareas se automatizan y qué nuevas competencias aparecen.
El debate debe evitar predicciones simples sobre sustitución total de puestos.
Los efectos varían por sector y ocupación.
Competencias híbridas
Los perfiles con conocimiento sectorial y capacidad digital pueden ser especialmente valiosos.
Un experto en salud, derecho o industria no necesita convertirse en ingeniero de modelos para utilizar IA con criterio.
La formación debe reconocer distintos niveles.
Evaluar proveedores
Las empresas y administraciones necesitan comparar privacidad, coste, integración y portabilidad.
La formación puede enseñar preguntas básicas antes de contratar.
Las recomendaciones de la CNMC sobre dependencia tecnológica son aplicables a servicios de IA.
Qué debería quedar después del 23 de octubre
El objetivo no debería ser solo completar una agenda.
La semana puede dejar materiales, comunidades, proyectos y datos de participación.
Ese legado permite que la quinta edición parta de una base más madura.
Fuentes
La cuarta edición fue presentada el 22 de septiembre y detallada por Europa Press. El Gobierno de Navarra también ha publicado el encargo para desarrollar la Semana de la IA en centros educativos.
La prueba del programa estará en su continuidad: si los participantes salen con criterios, recursos y proyectos que siguen vivos después del evento, la divulgación habrá producido capacidad real.
Itinerarios por nivel de conocimiento
Una semana de divulgación puede atraer desde personas que nunca han utilizado IA hasta investigadores y desarrolladores. La programación gana utilidad si identifica claramente sesiones de iniciación, nivel intermedio y contenido técnico avanzado.
Esta clasificación evita que quien empieza se encuentre con una charla excesivamente especializada y que un profesional avanzado pierda tiempo en conceptos básicos.
Talleres de verificación práctica
Una actividad especialmente útil puede consistir en comparar respuestas de varios modelos, localizar errores y buscar la fuente original. Este ejercicio enseña que la fluidez del lenguaje no equivale a exactitud.
Los participantes pueden aprender a distinguir tareas donde basta una revisión rápida de aquellas que exigen contrastar cada afirmación.
Uso de IA en la Administración navarra
La Semana puede incorporar experiencias del propio sector público foral. Mostrar procesos reales ayuda a explicar gobernanza, protección de datos y supervisión de una manera más concreta que una charla abstracta.
También permite que la ciudadanía conozca dónde se está utilizando automatización y qué controles existen.
Encuentros entre universidad y empresas
La UPNA puede utilizar el evento para conectar grupos de investigación con pymes que necesitan resolver problemas de datos o automatización. Una sesión de retos empresariales puede generar colaboraciones que continúen después.
La transferencia requiere traducir necesidades operativas a preguntas de investigación y definir quién financiará la fase de validación.
Una agenda específica para sector educativo
Docentes y responsables de centros necesitan herramientas para diseñar evaluaciones, proteger datos del alumnado y distinguir usos autorizados. Coordinar estas sesiones con la Semana de la IA en centros educativos evitaría duplicar materiales.
Los recursos resultantes podrían publicarse como materiales abiertos para que centros que no asistan presencialmente puedan reutilizarlos.
Actividades para personas mayores
La alfabetización en IA no debería dirigirse únicamente a jóvenes o profesionales tecnológicos. Las personas mayores están expuestas a fraudes, imágenes manipuladas y asistentes integrados en servicios cotidianos.
Una sesión adaptada puede enseñar señales básicas de engaño y formas de verificar información sin exigir conocimientos técnicos.
Evaluación antes y después
Una prueba breve al inicio y al final permitiría medir aprendizaje real. Preguntas sobre privacidad, verificación o reconocimiento de contenido sintético pueden ofrecer una imagen más útil que la simple satisfacción.
Si la organización repite la metodología cada año, podrá comparar qué competencias mejoran y cuáles siguen siendo difíciles.
Mapa de actividades y grabaciones
La dispersión entre varias sedes puede resolverse con una agenda digital clara que permita filtrar por público, nivel y tema. Las sesiones que puedan grabarse deberían quedar accesibles posteriormente con subtítulos.
Esto amplía el alcance territorial y reduce la necesidad de desplazamiento para quienes viven fuera de Pamplona.
Una comunidad después del evento
La Semana puede finalizar con canales o encuentros periódicos donde participantes compartan dudas y proyectos. Esta continuidad convierte cinco días de programación en una infraestructura de aprendizaje.
La comunidad también puede alertar cuando cambian herramientas, normas o buenas prácticas, evitando que los materiales queden obsoletos rápidamente.
Publicar una memoria de resultados
Después del 23 de octubre, la organización puede publicar una memoria con asistencia por actividad, materiales, preguntas frecuentes y proyectos nacidos durante la semana. El documento permitiría que centros educativos, empresas y administraciones que no participaron conozcan los principales aprendizajes.
Comparar la cuarta edición con las anteriores también ayudaría a saber si el público está avanzando desde la divulgación básica hacia usos más especializados y responsables.
Indicadores de continuidad
La organización puede medir cuántas personas vuelven a utilizar los recursos semanas después y cuántos proyectos iniciados durante la Semana siguen activos. Esta métrica muestra si la programación genera aprendizaje duradero y no solo asistencia puntual.
Materiales descargables
Las actividades ganarán valor si dejan guías, ejemplos y recursos reutilizables después de cada sesión. Publicar estos materiales permite que docentes, pymes y empleados públicos apliquen lo aprendido sin depender de haber tomado notas durante la jornada.
La organización puede versionarlos cuando cambien las herramientas o la normativa.
Fotografía: Vanessa Loring / Pexels.
