Persona realizando una prueba de competencias digitales en un ordenador

Cataluña renueva ACTIC: nueva prueba de 60 preguntas y cinco áreas para acreditar competencias digitales

La Generalitat de Catalunya ha renovado ACTIC, su sistema oficial de acreditación de competencias en tecnologías de la información y la comunicación, con un modelo que entra en vigor para las solicitudes realizadas desde el 15 de septiembre de 2026. La actualización incorpora nuevos perfiles digitales, reorganiza los contenidos en cinco áreas competenciales y establece una prueba única de 60 preguntas.

El cambio es relevante porque ACTIC funciona como una acreditación pública de capacidades digitales que puede utilizarse en procesos de selección, bolsas de trabajo, formación y acreditación profesional. La Generalitat mantiene los tres niveles del sistema, pero modifica la manera de describir qué sabe hacer cada persona en situaciones digitales reales.

El nuevo enfoque intenta alejarse de una evaluación excesivamente centrada en herramientas concretas. La tecnología cambia con rapidez; por eso el valor de una acreditación aumenta cuando mide capacidades transferibles: buscar información, comunicarse, crear contenidos, protegerse y resolver problemas.

Una renovación efectiva desde el 15 de septiembre

Las solicitudes presentadas antes del 15 de septiembre continúan evaluándose con los contenidos anteriores. Las posteriores pasan al nuevo modelo. Esta transición evita cambiar las reglas a personas que ya habían iniciado el procedimiento.

Para academias, centros de formación y opositores, la fecha crea una frontera clara. Los materiales de preparación deben adaptarse a la nueva estructura y dejar de tratar la acreditación como un examen vinculado a versiones concretas de software.

La Administración también tendrá que actualizar referencias en convocatorias, bolsas y procedimientos internos donde ACTIC se utilice como mérito o requisito.

Tres niveles, ahora asociados a perfiles digitales

El sistema mantiene sus tres niveles, pero la Generalitat introduce perfiles que ayudan a describir mejor el grado de autonomía digital. El nivel básico se asocia al perfil de participante, orientado a desenvolverse de forma segura y autónoma en la sociedad digital.

La lógica de perfiles facilita explicar la acreditación a empleadores y administraciones. Una etiqueta de nivel es útil, pero una descripción de capacidades permite entender mejor qué puede hacer la persona.

Este enfoque se aproxima a la tendencia europea de marcos de competencia que describen comportamientos observables y no únicamente conocimientos teóricos.

Cinco áreas competenciales

La renovación agrupa las capacidades en cinco grandes áreas. Aunque la estructura concreta debe consultarse en la documentación oficial de ACTIC, el principio es integrar competencias que reflejen el uso cotidiano y profesional de tecnología.

Una acreditación moderna debe cubrir gestión de información, comunicación, creación de contenidos, seguridad y resolución de problemas. Estas dimensiones son especialmente importantes cuando ciudadanos y empleados utilizan cada vez más servicios digitales.

La actualización conecta con políticas de capacitación digital a gran escala, donde el reto ya no es solo enseñar herramientas, sino demostrar que las personas pueden aplicarlas.

Una prueba única de 60 preguntas

El nuevo modelo establece una prueba de 60 preguntas. La uniformidad puede simplificar organización y hacer más comparable la evaluación, siempre que el banco de cuestiones represente adecuadamente las distintas áreas.

La prueba debe comprobar capacidad para actuar en contextos reales y no premiar únicamente memorización. Los casos situacionales permiten evaluar decisiones sobre seguridad, información o colaboración con más fidelidad que una pregunta puramente terminológica.

La calidad del examen dependerá también de la actualización periódica de sus contenidos.

Más énfasis en lo que una persona sabe hacer

La Generalitat señala que los nuevos contenidos ponen mayor énfasis en las capacidades demostrables en situaciones reales. Este cambio responde a una limitación habitual de las certificaciones tecnológicas: pueden quedar obsoletas si están ligadas a menús o productos concretos.

Una persona competente debería poder trasladar conocimientos entre herramientas. Saber gestionar un archivo, proteger una cuenta o colaborar en línea es más duradero que memorizar una interfaz.

La evaluación basada en acciones también facilita conectar la acreditación con necesidades del empleo público y privado.

Impacto en procesos de selección pública

ACTIC aparece en distintos procesos selectivos y bolsas de trabajo de Cataluña. La renovación exige revisar cómo se puntúan niveles y qué equivalencias se mantienen.

Las convocatorias deberán evitar referencias ambiguas a contenidos antiguos. También conviene explicar si una acreditación obtenida con el modelo anterior conserva exactamente los mismos efectos.

La seguridad jurídica del candidato depende de que las reglas sean comprensibles antes de inscribirse.

Competencias digitales para una Administración cada vez más electrónica

La digitalización de los servicios públicos aumenta la necesidad de capacidades entre ciudadanos y empleados. Sistemas como Mi Carpeta Ciudadana muestran cómo trámites, consultas y notificaciones se concentran en canales digitales.

Una acreditación pública puede contribuir a reducir brechas si sirve de referencia para diseñar formación y medir progreso.

Sin embargo, la Administración no debe utilizar la competencia del usuario como excusa para mantener servicios complejos. Capacitación y simplificación tienen que avanzar juntas.

La seguridad digital gana peso

Las competencias actuales necesitan incluir protección de cuentas, reconocimiento de fraudes y gestión responsable de datos. La amenaza ya no se limita a virus tradicionales.

El Threat Landscape 2026 de ENISA muestra la presión creciente sobre organizaciones y usuarios. La formación ciudadana puede reducir parte de la superficie asociada a ingeniería social.

Una acreditación oficial debería comprobar criterios de seguridad aplicables a diferentes plataformas.

La IA entra en el concepto de competencia digital

El uso de asistentes generativos obliga a incorporar capacidades como verificar resultados, proteger información sensible y reconocer contenido sintético.

La competencia no consiste únicamente en saber formular una instrucción. También implica decidir cuándo utilizar una herramienta, contrastar la salida y asumir responsabilidad sobre el resultado.

Los marcos de IA responsable en el sector público refuerzan esa necesidad.

Formación alineada con la nueva evaluación

Centros y docentes tendrán que actualizar temarios. La mejor preparación no debería convertirse en un entrenamiento para memorizar preguntas, sino en actividades prácticas que cubran los resultados esperados.

Los simulacros pueden ser útiles para familiarizarse con el formato, pero la competencia real se consolida resolviendo tareas.

Materiales abiertos y ejemplos reutilizables pueden reducir desigualdades entre personas con distinto acceso a formación privada.

Accesibilidad de la prueba

Un sistema público de acreditación debe garantizar que la evaluación sea accesible para personas con discapacidad. Esto incluye plataforma, tiempos, tecnologías de apoyo y presentación de contenidos.

La accesibilidad no rebaja el nivel; elimina barreras que no forman parte de la competencia que se pretende medir.

La actualización de ACTIC ofrece una oportunidad para revisar también esta dimensión.

Datos para evaluar el nuevo modelo

La Generalitat podrá comparar tasas de superación, distribución por áreas y diferencias entre niveles para detectar preguntas problemáticas o necesidades formativas.

Los indicadores deberían analizarse sin convertir el objetivo en maximizar aprobados. Una acreditación necesita mantener capacidad de discriminar niveles de competencia.

Publicar resultados agregados ayudaría a entender la evolución de las capacidades digitales en Cataluña.

Reconocimiento y portabilidad

Una cuestión relevante es cómo se relaciona ACTIC con otros marcos españoles y europeos. La interoperabilidad de credenciales puede aumentar su utilidad fuera de Cataluña.

Europa avanza hacia credenciales digitales verificables, como muestran iniciativas de intercambio de credenciales educativas.

Describir las competencias de forma estructurada facilitaría futuras equivalencias.

Evitar que la acreditación quede obsoleta

El mayor reto será mantener los contenidos actualizados sin realizar reformas traumáticas cada pocos años. Un marco basado en capacidades permite cambiar ejemplos y herramientas sin rediseñar toda la estructura.

La Generalitat puede establecer revisiones periódicas y consultar a empleadores, docentes y administraciones.

La renovación continua es especialmente importante en seguridad e inteligencia artificial.

Una referencia también para políticas de inclusión

Los resultados de ACTIC pueden ayudar a identificar áreas donde la población necesita más apoyo. Si determinados perfiles muestran dificultades recurrentes, la formación pública puede adaptarse.

La acreditación no debe convertirse en una barrera adicional para colectivos vulnerables. Debería complementarse con oportunidades accesibles de capacitación.

La política digital madura combina exigencia, formación y apoyo.

Fuente oficial

La Generalitat anunció la renovación el 15 de septiembre de 2026. La comunicación confirma la entrada en vigor del nuevo modelo, los perfiles digitales, las cinco áreas y la prueba de 60 preguntas.

El cambio convierte ACTIC en una acreditación más orientada a capacidades reales. Su éxito dependerá de mantener contenidos actualizados, asegurar accesibilidad y conseguir que administraciones y empleadores entiendan qué significa cada nivel.

Cómo debería actualizarse la preparación para ACTIC

El cambio de contenidos obliga a academias, ayuntamientos y servicios de empleo a revisar sus materiales. Un temario organizado alrededor de versiones de programas puede quedarse corto frente a una evaluación orientada a competencias transferibles.

La preparación debería incorporar escenarios: compartir un documento con permisos adecuados, reconocer un intento de fraude, comprobar una fuente, elegir un formato accesible o resolver un problema de privacidad. Estos ejercicios permiten evaluar criterio y no solo memoria.

También conviene publicar ejemplos oficiales que expliquen el tipo de razonamiento esperado sin convertir el examen en una colección cerrada de preguntas.

Competencias digitales para empleados públicos

ACTIC puede servir como referencia para planes internos de formación. La Administración necesita saber qué capacidades tiene su personal antes de desplegar nuevas plataformas o automatizaciones.

Un diagnóstico por áreas permite diseñar itinerarios distintos para atención ciudadana, gestión administrativa, datos o perfiles técnicos. No todos los puestos necesitan el mismo nivel.

La acreditación puede complementar, no sustituir, la formación específica sobre aplicaciones corporativas y normativa administrativa.

Relación con DigComp

La evolución de las acreditaciones digitales europeas está muy influida por DigComp, el marco de competencias digitales para la ciudadanía de la Unión Europea. Su enfoque se basa en áreas y niveles de desempeño, lo que facilita describir capacidades de forma comparable.

La utilidad de ACTIC aumentará si sus resultados pueden mapearse con claridad a marcos europeos. Esto facilitaría movilidad, reconocimiento y diseño de políticas de formación.

Una tabla pública de correspondencias ayudaría a empleadores y otras administraciones a interpretar el significado de cada nivel.

Credenciales verificables

El siguiente paso natural para una acreditación pública es facilitar su verificación digital. Una credencial estructurada puede permitir a una persona demostrar su nivel sin aportar copias o certificados escaneados.

La evolución de las carteras europeas de identidad crea un contexto favorable para integrar títulos, permisos y acreditaciones profesionales.

El reto será mantener autenticidad, revocación y protección de datos sin exponer más información de la necesaria.

Evaluar resolución de problemas y no productos concretos

Las herramientas cambian, pero los problemas permanecen: organizar información, colaborar, proteger una cuenta o crear un contenido accesible. Si ACTIC evalúa estas acciones, la acreditación envejece mejor.

El examen puede utilizar interfaces simuladas o situaciones descritas para comprobar decisiones. La persona no debería depender de conocer una marca concreta.

Este enfoque también evita favorecer a quienes utilizan diariamente un producto específico frente a otros equivalentes.

La IA exige nuevas capacidades de verificación

Los modelos generativos hacen más importante distinguir entre producir contenido y validarlo. Una persona competente debe saber buscar evidencias, revisar fuentes y detectar cuándo una respuesta automática puede contener errores.

También necesita comprender qué información no debe introducir en servicios externos y cómo afecta la propiedad intelectual a determinados usos.

Estas habilidades pueden convertirse en parte estable de la competencia digital aunque cambien los modelos concretos.

Indicadores de impacto del nuevo ACTIC

La Generalitat puede observar cuántas personas se presentan, qué áreas generan más errores, diferencias entre territorios y evolución por grupos de edad.

Estos datos pueden orientar políticas de capacitación y detectar nuevas brechas. También permiten comprobar si el nuevo examen mide mejor capacidades reales que el anterior.

Publicar series agregadas ayudaría a que universidades, servicios de empleo y administraciones adapten su oferta formativa.

Evitar una nueva barrera administrativa

Si ACTIC se utiliza como mérito o requisito, las oportunidades para obtenerlo deben ser accesibles en coste, territorio y formato. Una acreditación pública no debería convertirse en una ventaja reservada a quienes pueden pagar preparación intensiva.

La disponibilidad de materiales gratuitos, centros de prueba distribuidos y adaptaciones para discapacidad es parte de la política de inclusión.

La digitalización del empleo público debe combinar estándares de competencia con oportunidades reales para alcanzarlos.

Un sistema que deberá revisarse con frecuencia

La principal ventaja del nuevo ACTIC puede convertirse en un riesgo si los contenidos dejan de actualizarse. Ciberseguridad, identidad digital, inteligencia artificial y colaboración cambian más rápido que los ciclos administrativos tradicionales.

Una revisión periódica, con pequeños ajustes transparentes, puede evitar reformas bruscas dentro de unos años. La Generalitat también puede mantener un registro público de cambios para que docentes y candidatos sepan qué competencias se incorporan o dejan de evaluarse.

La calidad de una acreditación digital depende tanto del diseño inicial como de su capacidad para seguir siendo relevante.

Fotografía: Elements Interactive / Pexels.

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