Profesional sanitaria utilizando una tableta como ejemplo de digitalización de la salud

Navarra supera los 6 millones de inversión estatal en salud digital con monitorización remota, IA, Oficina del Dato e imagen médica

El sistema sanitario público de Navarra acumula más de seis millones de euros de inversión estatal en proyectos de digitalización que abarcan monitorización remota de patologías crónicas, analítica avanzada, inteligencia artificial, modernización de la atención al ciudadano, una Oficina del Dato y la integración de imagen médica. El desglose fue recordado el 22 de septiembre durante la visita del ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública a Navarra.

La distribución publicada permite observar una estrategia compuesta por varias capas y no por una única aplicación. Se destinan 2,2 millones de euros a monitorización remota, analítica y casos de IA; 1,8 millones a modernizar la atención al ciudadano en atención primaria; 1,1 millones a la Oficina del Dato y otros 1,1 millones al proyecto de integración de imagen médica.

El conjunto plantea un reto de arquitectura: conseguir que estas inversiones se conecten entre sí, compartan estándares y mejoren la experiencia de pacientes y profesionales en lugar de crear nuevos silos.

2,2 millones para monitorización remota, analítica e IA

La mayor partida del desglose se orienta a seguimiento remoto de patologías crónicas, analítica avanzada y casos de inteligencia artificial.

La monitorización puede reducir desplazamientos y permitir detectar cambios antes de una consulta presencial.

Para funcionar necesita dispositivos fiables, conectividad, criterios clínicos y un circuito claro de actuación cuando aparece una alerta.

La tecnología no sustituye el protocolo clínico

Un sensor puede generar datos continuamente, pero el sistema debe definir qué valor constituye una alerta y quién la atiende.

Si se generan demasiados avisos, los profesionales pueden sufrir fatiga.

La validación clínica debe acompañar el despliegue tecnológico.

Analítica avanzada para priorizar información

Los modelos pueden detectar tendencias en poblaciones o identificar pacientes que necesitan revisión.

La analítica debe utilizarse como apoyo y no como una decisión automática sin contexto.

La gobernanza descrita en el EDPS Compass ofrece una referencia sobre inventarios, riesgo y supervisión.

Casos de IA en el sistema sanitario

La IA puede apoyar imagen médica, predicción, clasificación documental o planificación.

Cada caso necesita una evaluación distinta según impacto.

Los sistemas que influyen en decisiones clínicas requieren validaciones y controles más exigentes que herramientas administrativas.

1,8 millones para modernizar atención primaria

La segunda gran partida busca modernizar la relación con la ciudadanía en atención primaria.

La experiencia del paciente incluye citas, información, resultados, seguimiento y comunicación con el centro.

Un buen servicio digital debe reducir pasos sin desplazar problemas al teléfono o al mostrador.

Diseño centrado en el paciente

Las aplicaciones sanitarias pueden volverse complejas a medida que añaden funciones.

La experiencia de la Tarjeta Sanitaria Virtual de Madrid muestra el valor de avisos accionables y accesos frecuentes.

Navarra puede aplicar principios similares adaptados a su arquitectura.

Canales digitales y presenciales

No todos los pacientes tienen la misma competencia digital.

Los nuevos servicios deben convivir con apoyo presencial y telefónico.

La digitalización debería liberar capacidad para quienes realmente necesitan atención humana.

1,1 millones para la Oficina del Dato

La creación de una Oficina del Dato es una pieza estratégica porque los proyectos de salud digital dependen de información consistente.

La oficina puede definir responsables, catálogos, calidad, metadatos y reglas de acceso.

Su éxito no se mide por documentos publicados, sino por problemas de datos resueltos.

Catálogo de datos sanitarios

Un catálogo permite saber qué conjuntos existen, quién los mantiene y con qué frecuencia se actualizan.

Los investigadores y equipos de innovación pueden localizar fuentes sin depender de conocimiento informal.

La documentación también reduce duplicaciones.

Calidad antes de inteligencia artificial

Los modelos amplifican problemas de datos si reciben registros incompletos o inconsistentes.

La Oficina del Dato puede establecer métricas de calidad y alertar cuando una fuente se degrada.

La gobernanza es un requisito previo para escalar IA.

1,1 millones para integración de imagen médica

La imagen médica suele estar distribuida entre sistemas y centros.

Un proyecto de integración puede facilitar acceso coherente a pruebas, reducir duplicados y mejorar continuidad asistencial.

El reto técnico incluye formatos, almacenamiento, ancho de banda y permisos.

Interoperabilidad de imagen

Los estándares sanitarios permiten que una prueba pueda consultarse desde distintas aplicaciones.

Evitar formatos propietarios facilita movilidad entre proveedores.

La interoperabilidad también resulta clave para compartir información entre niveles asistenciales.

Historial longitudinal

Un paciente genera información durante años.

La arquitectura debería permitir consultar evolución sin depender del sistema donde se creó cada dato.

El valor aumenta cuando la información clínica se presenta en contexto.

Identidad y control de acceso

Los datos de salud requieren controles especialmente estrictos.

Profesionales diferentes necesitan niveles de acceso distintos.

La trazabilidad debe registrar quién consulta o modifica información sensible.

Mínimo privilegio

Un sistema de analítica no necesita necesariamente acceso a todos los campos identificativos.

Separar datos clínicos, identificadores y permisos reduce riesgo.

Los proyectos deben justificar el acceso solicitado.

Privacidad desde el diseño

Las inversiones pueden incorporar seudonimización, retención limitada y entornos separados de investigación.

La protección de datos no debe aparecer únicamente en la fase jurídica final.

Diseñar desde el principio evita rehacer arquitecturas.

Monitorización remota y consentimiento

Los pacientes necesitan comprender qué datos se recogen, con qué frecuencia y quién los utilizará.

La transparencia es especialmente importante cuando el seguimiento ocurre de forma continua.

El canal debe permitir resolver dudas y gestionar preferencias.

Ciberseguridad sanitaria

Los sistemas sanitarios son objetivos frecuentes por el valor de los datos y la criticidad del servicio.

La expansión de dispositivos y APIs aumenta superficie de ataque.

El Threat Landscape 2026 de ENISA refuerza la necesidad de proteger identidades y dependencias.

Continuidad ante caídas

Una plataforma sanitaria debe definir qué ocurre si un servicio digital deja de estar disponible.

Los profesionales necesitan un modo de continuar tareas críticas.

Los ejercicios de recuperación deben probarse periódicamente.

Copias y recuperación

La imagen médica y los historiales requieren políticas de respaldo robustas.

Las copias deben validarse con restauraciones reales.

Una copia no probada puede fallar precisamente durante una emergencia.

Arquitectura común para cuatro líneas

Monitorización, atención, datos e imagen no deberían evolucionar como proyectos independientes.

Identidad, APIs, observabilidad y seguridad pueden compartirse.

Esta reutilización reduce costes y facilita mantenimiento.

APIs documentadas

Las integraciones deben utilizar interfaces versionadas.

Los cambios deberían comunicarse con antelación a sistemas consumidores.

La lógica aplicada en PDND de Italia ilustra cómo las APIs pueden organizar intercambios a escala.

Evitar nuevas islas de datos

Cada proyecto puede adquirir una solución especializada, pero los datos deben permanecer gobernables.

La capacidad de exportar y migrar información tiene que formar parte de contratos.

La reversibilidad reduce dependencia tecnológica.

Contratación orientada a resultados

Los pliegos pueden exigir interoperabilidad, seguridad, métricas y transferencia de conocimiento.

Comprar licencias no garantiza una mejora asistencial.

Los contratos deben relacionar entregables con casos de uso.

Métricas de atención primaria

La modernización puede medir tiempos de espera, llamadas evitadas, citas gestionadas digitalmente y satisfacción.

Las métricas deben observar también exclusión o abandonos.

Un canal digital usado por muchos usuarios no necesariamente funciona bien para todos.

Métricas de monitorización remota

Los programas pueden analizar hospitalizaciones evitadas, adherencia y número de alertas útiles.

Los resultados necesitan evaluación clínica y no solo técnica.

El seguimiento longitudinal permite saber si el beneficio se mantiene.

Métricas de la Oficina del Dato

La oficina puede medir datasets catalogados, incidencias de calidad resueltas, tiempos de acceso y proyectos reutilizando información.

El número de reuniones o documentos internos aporta poco como indicador.

La mejora debe sentirse en equipos que consumen datos.

Participación de profesionales

Médicos, enfermería, personal administrativo y técnicos deben participar en diseño.

Los sistemas que no encajan con el flujo de trabajo generan tareas paralelas.

La co-creación reduce resistencia y descubre necesidades tempranas.

Capacitación digital sanitaria

Nuevas herramientas requieren formación orientada al puesto.

Los profesionales deben entender también límites de la IA y protección de datos.

La capacitación puede conectarse con el enfoque de competencias digitales por perfiles que otras administraciones están desarrollando.

Datos para investigación

Una gobernanza madura puede facilitar investigación mediante entornos controlados.

El acceso debe respetar base jurídica, minimización y seguridad.

Los investigadores necesitan datos de calidad y documentación suficiente para interpretar resultados.

Espacio Europeo de Datos Sanitarios

Europa avanza hacia un marco común para uso primario y secundario de datos de salud.

Las inversiones actuales deberían preparar interoperabilidad con ese contexto.

Diseñar ahora sistemas cerrados generaría costes de adaptación posteriores.

IA clínica y evaluación independiente

Los modelos que influyen en diagnóstico o tratamiento deben probarse con poblaciones representativas.

La precisión puede variar entre centros y grupos.

La revisión independiente reduce riesgo de aceptar métricas de proveedor sin validación local.

Un ecosistema que conecta sector público y empresas

La inversión pública coincide con ayudas RedIA y RedIA Salud a empresas navarras.

Esta proximidad puede facilitar colaboración, aunque cualquier contratación pública debe mantener competencia y neutralidad.

El objetivo es construir capacidad regional, no dependencia de proveedores concretos.

Qué significa la cifra de seis millones

La cantidad corresponde a varias actuaciones de digitalización sanitaria, no a un único contrato.

Las líneas tienen objetivos distintos y deberán evaluarse por separado.

El reto de la Administración es conectarlas mediante una arquitectura coherente.

Fuentes

El desglose fue difundido el 22 de septiembre de 2026 durante la visita del ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública a Navarra y recogido por Europa Press. Red.es mantiene además el Programa para el Desarrollo de Servicios Digitales Inteligentes en el Sistema Nacional de Salud.

La prueba de madurez llegará cuando estas cuatro líneas funcionen como un ecosistema: datos gobernados, sistemas interoperables y servicios que reduzcan carga tanto para pacientes como para profesionales.

Una arquitectura de identidad sanitaria común

Las cuatro líneas financiadas necesitan saber con precisión quién accede a cada dato. Si monitorización remota, imagen, atención primaria y Oficina del Dato utilizan mecanismos de identidad incompatibles, aumentarán costes y riesgos.

Una arquitectura común puede centralizar autenticación y mantener autorización específica por sistema. El profesional debería acceder con una identidad corporativa única, pero recibir solo los permisos necesarios para su función.

Integración con dispositivos domésticos

La monitorización remota de pacientes crónicos puede incorporar tensiómetros, glucómetros, básculas u otros dispositivos. El sistema debe distinguir equipos clínicamente validados de dispositivos de consumo y registrar cuál produjo cada medición.

La calidad del dato también depende de que el paciente utilice correctamente el equipo. Los programas deberían incluir instrucciones, soporte y controles para detectar lecturas incompatibles con el histórico.

Alertas clínicas y carga profesional

Un programa remoto puede generar cientos de avisos si los umbrales están mal diseñados. La organización necesita estudiar sensibilidad y especificidad para que las alertas realmente ayuden a priorizar.

También debe definirse un tiempo de respuesta y un responsable. Una alerta sin circuito asistencial claro puede generar una falsa sensación de seguridad para el paciente.

Imagen médica y almacenamiento a largo plazo

Radiología, TAC o resonancia producen ficheros de gran tamaño. La integración regional necesita políticas de almacenamiento, compresión, archivo y recuperación que mantengan calidad diagnóstica.

El sistema debería evitar duplicar copias sin necesidad y conservar metadatos que permitan localizar estudios por paciente, fecha, centro y modalidad.

Uso secundario con entornos separados

La Oficina del Dato puede facilitar investigación y evaluación de políticas si crea entornos donde investigadores trabajen con información seudonimizada y controles adecuados. Separar producción de investigación reduce el riesgo de accesos directos a sistemas clínicos.

Los proyectos deberían registrar qué datos se utilizan, para qué finalidad y durante cuánto tiempo. La trazabilidad es una condición para ampliar el uso secundario de forma responsable.

Un cuadro de mando de transformación sanitaria

Navarra puede agrupar los resultados de las cuatro inversiones en un cuadro de mando común: pacientes monitorizados, tiempos de atención, imágenes integradas, incidencias de calidad y reutilización de datasets.

La visión conjunta permitiría detectar si las piezas avanzan al mismo ritmo y si una dependencia, por ejemplo identidad o interoperabilidad, está frenando a varias líneas a la vez.

Responsables funcionales por cada servicio

Cada línea de salud digital debería tener un responsable clínico o funcional además del equipo técnico. Esa figura puede decidir prioridades, validar cambios y coordinar incidencias. La tecnología sanitaria necesita alguien que responda por el servicio completo, no únicamente por servidores o aplicaciones.

Definir responsables también facilita que las métricas de uso se conviertan en mejoras concretas.

Fotografía: Vitaly Gariev / Pexels.

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